Capogrossi. Dietro le quinte
Comisariada por Francesca Romana Morelli
Galleria Nazionale d’Arte Moderna e Contemporanea
22 septimbre – 30 octubre 2022
Comunicado de prensa | Biografìa de Giuseppe Capogrossi | Ensayo crìtico de Massimo Mininni | La exposiciòn
«El arte contemporáneo está implícitamente en sintonía con los valores y la vocación empresarial de “construir la excelencia, de manera sostenible e innovadora […] de anticipar el futuro, de ser visionarios y creativos”».
Massimo Mininni | Historiador del arte. Ex comisario de la Galleria d’Arte Moderna e Contemporanea de Roma (GNAM)
El cincuentenario del fallecimiento de Giuseppe Capogrossi (Roma, 7 de marzo de 1900 – 9 de octubre de 1972) representa una importante ocasión para celebrar a uno de los padres de la pintura informal y del arte italiano del siglo XX. El 20 de septiembre se inauguró en la Galleria Nazionale d’Arte Moderna e Contemporanea la gran exposición titulada Capogrossi. Dietro le quinte, comisariada por Francesca Romana Morelli, realizada en colaboración con la Fondazione Archivio Capogrossi y con el apoyo de Ghella y UniCredit.
La muestra devuelve a Roma la obra del artista después de más de veinte años y abre las iniciativas conmemorativas en su honor dentro del proyecto articulado Capogrossi. Il segno nei musei e nelle istituzioni italiane, impulsado por el Presidente de la Fundación, Guglielmo Capogrossi.
En la Bienal de Venecia de 1954, Capogrossi contó con una memorable sala individual. Giulio Carlo Argan, convencido de que el arte es un “acto de conciencia”, tras visitar la exposición escribió en privado al artista:
«Entre los pintores de hoy eres uno de los pocos que se preocupan mucho más por la forma que por el cuadro; y que comprenden que, para salvar la primera, puede ser necesario —y en todo caso vale la pena— sacrificar el segundo (…) Por ello pienso que tu posición, aunque alguien pueda juzgarla obstinadamente apartada y abstractamente contemplativa, es generosa y humana (…) Siempre es un placer reencontrar en la pintura de un amigo sus cualidades morales más auténticas; y de eso, y no de otra cosa, se trata».
La exposición presenta una selección de más de treinta pinturas y una veintena de obras sobre papel procedentes de las colecciones de la Galleria Nazionale —que alberga el núcleo más importante de obras del artista—, de la Fondazione Archivio Capogrossi y de colecciones privadas. Completan el recorrido documentos de archivo conservados en el Archivo de la Galleria y en la Fundación: retratos fotográficos de Capogrossi junto a figuras destacadas de la época, catálogos, revistas, cartas y artículos de prensa que reconstruyen la red de relaciones del artista.
Como subraya la comisaria Francesca Romana Morelli, «la exposición propone un recorrido que establece un diálogo intenso entre la primera etapa pictórica del artista, culminada en el periodo tonal, y la fase posterior, en la que las obras funcionan como piezas de un rompecabezas que, encajadas entre sí —no según un orden cronológico sino por afinidades estructurales— revelan la auténtica fisonomía saturnina del artista. Desde los años treinta, Capogrossi filtra su pintura con lógica y rigor mental, demostrando estar siempre atento a sí mismo y en constante observación del mundo, al margen de rutas consolidadas».
Entre las obras expuestas destacan pinturas que no se mostraban desde hacía tiempo, como la icónica Superficie 274 (1954) y Autorretrato con Emanuele Cavalli (c. 1927), donde el artista se duplica a través del retrato de su amigo Cavalli, que asoma tras sus hombros. También Paesaggio invernale (1935), captado desde la terraza de un edificio en el barrio de Prati —donde Capogrossi tenía su estudio—, pero concebido asimismo como una representación pura y desolada de la condición humana (propiedad de UniCredit).
"Me complace que Ghella haya querido apoyar con entusiasmo el proyecto de la Fondazione Archivio Capogrossi, porque, con su especialización en excavaciones subterráneas e infraestructuras visionarias, creemos que comparte idealmente puntos sustanciales con Capogrossi, un artista de decisiones audaces que lo situaron naturalmente en la vanguardia internacional. También la política empresarial de Ghella, que privilegia una comunicación discreta y pone el acento en valores sociales compartidos, guarda cierta afinidad con el carácter saturnino de Capogrossi, quien hablaba de sí mismo con reticencia, prefiriendo una posición apartada desde la cual observar el mundo a la distancia justa y cultivar una dimensión introspectiva capaz de generar claridad y fuerza expresiva.
El artista ocultó deliberadamente su pensamiento tras imágenes conceptuales. Para explicar su poética evocaba un episodio de la infancia: al visitar con su madre un instituto para personas ciegas, observó a dos niños dibujando. Descubrió que sus hojas estaban cubiertas de pequeños signos negros, una suerte de alfabeto misterioso y vibrante que le produjo una profunda emoción. En ese momento comprendió que los signos no debían representar algo visto, sino dejar emerger algo interior. Mi ambición es ayudar a los hombres a ver aquello que sus ojos no perciben: la perspectiva del espacio donde nacen sus opiniones y acciones.
Esa misma visión encontramos en Ghella: la capacidad de conjugar innovación y pasión, la fuerza de “ver más allá.”
Francesca Romana Morelli | Comisaria de la exposición Capogrossi. Dietro le quinte | miembro del comité científico de la Fondazione Archivio Capogrossi
Además, se expone una extraordinaria Superficie 76 bis (1954–1958), cuyos signos se disponen de manera articulada creando vacíos que adquieren un peso decisivo en la estructura compositiva; la esencial y enigmática Superficie 538 (1961), caracterizada por un plano negro articulado mediante relaciones y fuerzas espaciales, intensificadas por la luminosidad y opacidad de los pigmentos negros e interrumpidas diagonalmente por una hendidura blanca sobre la que actúa dinámicamente la combinación de signos negros y otros de mayor tamaño en color naranja.
Cierra el recorrido una imponente marouflage vertical, Superficie 419 (c. 1950), cuya bidimensionalidad se acentúa mediante una retícula que ordena los signos; y Superficie 106 (1954), de formato oval, concebida como forma continua que contiene una estructura compositiva en búsqueda de conexión con la dimensión visual-sonora del espacio exterior. Estas dos últimas obras pertenecieron a los arquitectos Luigi Moretti y Vincenzo y Edoardo Monaco, figuras clave en la trayectoria artística y humana de Capogrossi.
El recorrido se enriquece con una sala dedicada a obras de formato oval y otra a los Rilievi bianchi, concebidos en los años sesenta, que evidencian su inagotable impulso experimental. Destaca también el gran tapiz Astratto (1963), diseñado para el transatlántico Michelangelo.
La exposición inaugura un amplio programa de iniciativas conmemorativas que continuará a partir de octubre con una muestra difundida por el territorio italiano, sección comisariada por Patrizia Rosazza Ferraris. Aproximadamente 35 museos e instituciones italianas que conservan obras de Capogrossi participarán destacando sus piezas mediante encuentros, conferencias y actividades educativas.
"El arte, al igual que su defensor, también tiene el don de contribuir a la historia; una historia en la que cada uno de nosotros es el protagonista, dejando así una huella de nuestro tiempo, de nuestro hoy, de nuestra contemporaneidad."
Massimo Mininni | Historiador del Arte. Ex comisario de la Galleria d'Arte Moderna e Contemporanea de Roma (GNAM)